domingo, 20 de julio de 2014

La Masonería en la provincia de León

Publicado el 20 de Julio de 2014 en "La Nueva Crónica de León". Imagínense una sociedad secreta que reuniera a hombres de diferentes profesiones para impulsar el progreso y la prosperidad. Que su origen legendario se remontase al Templo de Salomón y a los constructores de catedrales medievales. Y que su historia incluyera participación en revoluciones y rituales secretos con calaveras y puñales. Sin duda muchos podrían pensar que se trataría del fantasioso argumento de un best-seller de Verano. Pero no. Ni se trata de del argumento de una novela de misterio, ni hace falta que se lo imaginen. Porque eso ocurrió en realidad. Y pasó también en León. La Masonería era una organización que fue fundada en el S. XVIII por burgueses ilustrados que querían favorecer la difusión del progreso científico y la libertad de comercio. ¿Por qué era secreta?¿Eran sus objetivos tan perversos como para tener que esconderse? La respuesta es que para los gobiernos absolutistas de la época, la idea de que personas con independencia económica se reunieran para ayudar a los necesitados, difundir la enseñanza y todo ello, sin alusiones a la religión, era simplemente impensable. De eso a la revolución, sólo había un paso. Y efectivamente, lo hubo. La masonería impulsó la Revolución francesa, así como revoluciones liberales en España, Italia, Alemania e Hispanoamérica. ¿De dónde venían sus rituales? La verdad es que sus ritos secretos no venían del mítico arquitecto del Templo de Salomón (Hiram Abif), ni de los Templarios, ni de los constructores de catedrales góticas. Eran, simplemente imitaciones de las reglas de los artesanos y científicos medievales, que escondían sus secretos profesionales del interés de competidores y de las investigaciones, a menudo mortales, de la Inquisición. Pero los objetivos de la masonería moderna eran filosóficos, no técnicos. En León y en Astorga hubo sociedades masónicas durante la segunda mitad del S. XIX. Los estudios de Pedro Víctor Fernández nos enseñan a estas sociedades participando en el frenesí político que surgió tras la Revolución de 1868. La primera de la provincia fue la “Luz del Bernesga” de Pola de Gordón, que sólo duró un año (1871-72). Le siguieron otras que tenían nombres tan exóticos como “Legionenses de Apio Herdonio”, “Luz de León”, “Unión Fraternal” o “Hijos de la Constancia”. Los masones leoneses fueron adelantados para su época ya que admitían mujeres en su organización. Estas logias – que así se llaman las sociedades masónicas- fueron desapareciendo al final del S. XIX por la gran desunión que había en la masonería española de entonces. Pero en el S. XX apareció una logia más fuerte, el Gran Oriente Español, que estableció federaciones en las regiones españolas. Los masones leoneses dependían de la logia del Noroeste, cuya sede más importante era la de Gijón. A decir verdad, había pocos masones en la capital de la provincia. Apenas 7 constituían los miembros del llamado “Triángulo Libertad” en 1930. La componían maestros, abogados, industriales y empleados leoneses que querían más progreso y reparto de la riqueza en su tierra. Con la legada de la IIª República, la situación cambió un poco. La Logia cambió su nombre a “Emilio Menéndez Pallarés” en 1933, celebraba sus reuniones en la Biblioteca Azcárate y contaba entre sus miembros con el diputado socialista Alfredo Nistal. Es un enigma si Juan Rodríguez Lozano, abuelo del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que aparece en el documento de fundación de la logia (como miembro ausente) tuvo un papel activo en la masonería o no. En 1933 se formaba también la “Logia Astúrica” en la capital maragata bajo el liderazgo de Alejandro García Menéndez. Uno de los miembros de la logia astorgana, Dámaso Cansado (nacido en Truchas), afirmó en sus interrogatorios, antes de ser fusilado por la dictadura franquista que se había llegado a fundar otra logia en Barco de Valdeorras, pero no hay ningún documento que lo pruebe. Las dos logias existieron hasta el 18 de Julio de 1936, pero la sublevación franquista provocó su desaparición. En la España de Franco, la acusación de masón podía conducir frente a un pelotón de fusilamiento, aunque no hubiera ninguna prueba (caso de Eugenio Curiel, director del Instituto de Astorga). Algunos masones leoneses fueron fusilados (Pío Álvarez en León, Luis García Holgado en Astorga), otros depurados (José Mollá), otros se exiliaron (Alfredo Nistal). El general Franco persiguió encarnizadamente a la masonería. La culpaba de casi todos los males políticos que, según él, acechaban al mundo, desde la existencia del comunismo al excesivo enriquecimiento de los judíos. Escribió un libro contra la masonería bajo el pseudónimo de Jakin Boor. El historiador José Antonio Perrell sostiene que su odio anti-masónico comenzó al ser rechazado para entrar en la masonería en dos ocasiones, pese a ser hijo de un conocido masón. Paradójicamente, es a través de la documentación franquista por la que conocemos la mayor parte de los datos de los masones en León. Poco quedó del legado de aquellos leoneses que creyeron que se podía cambiar el mundo mediante la Tolerancia y la Fraternidad. En Junio de 2007 y de 2013 masones de varias regiones españolas se reunieron en la ciudad de León. Sin embargo, a día de hoy no existe ninguna logia en la provincia leonesa. JOSÉ-VICENTE ÁLVAREZ DE LA CRUZ (PROFESOR EN EL IES ANTONIO GARCÍA BELLIDO)

Jornadas de patrimonio lingüístico en La Cepeda


lunes, 16 de junio de 2014

Felipe VI de Borbón será el próximo Rey de León. Le deseamos lo mejor y que sea el recuperador de la Libertad Leonesa.

jueves, 5 de junio de 2014

miércoles, 7 de agosto de 2013

Artículo en "La Crónica de León" sobre el léxico de Fresno de la Vega.

Así hablamos en mi pueblo, Fresno de la Vega. Natalia Bodega Morán. "En estos días la RAE acaba de hacernos saber que la letra ‘Y griega’ pasa a denominarse ‘ye’, que la ‘ch’ y la ‘ll’ van a desaparecer y nuestro querido alfabeto ya no tendrá 29 letras como ahora, sino 27. Estos son algunos de entre otros muchos cambios a los que tendremos que enfrentarnos a la hora de expresarnos, tanto por escrito como oralmente. Por ese motivo, yo me acuerdo aún más del vocabulario que “los de pueblo”- y lo digo con mucho orgullo-mamamos desde siempre. Todavía hoy en día, cuando nos encontramos en determinadas situaciones, podríamos decir otras palabras más cultas, pero nos vienen a la cabeza y en ocasiones a la boca, los términos más coloquiales y conectados a nuestra tierra; términos que nuestro cerebro sigue guardando en un recóndito rincón y que cuando menos te lo esperas te conectan con tus raíces. En la zona de mi pueblo, Fresno de la Vega, usamos un sinfín de palabras que, a pesar de los distintos cambios que “Los Sabios de la Lengua” quieran realizar, siempre permanecerán inmutables, siendo testigos de nuestros orígenes lingüísticos -que podrán parecer más raros o menos raros- pero que son los nuestros. Yo recuerdo que cuando era pequeña, mi abuelo me decía si me atragantaba con algo: “¡Ten cuidado hija, no te vayas a añusgar; es que tenemos un garguelo muy pequeño!”. También aquellas ocasiones en las que mi abuela me daba algún que otro cotino, que ahora recuerdo con cariño. O cuando los hombres y también las mujeres (porque en Fresno de la Vega , las mujeres también han trabajado y siguen trabajando mucho) llegan a casa y no pueden apenas sentarse de lo que les duelen los cadriles, mientras se ponen las alpargatas y se preparan para llenar la andorga, comiendo unos buenos pispiernos después de haberlos escogollado bien, acompañados por unos corruscos de pan. Yo he visto a mi madre recoger burrajos de la calle, cuando pasaban las caballerías por la puerta de casa, para abonar los tiestos; también había gente que usaba burrajos, pero de vaca, para echarlos a la lumbre y contener las llamas y el calor, ya que tenían paja. Antes no barríamos el patio, sino el corral, ni llevábamos agua en el cubo sino en el caldero, ni usábamos el paño de cocina, sino la rodilla o rodea. ¿Y quién no ha visto achismar o cucear a alguien que todo lo quiere saber?. Si alguien nos llama, haragán, cencerro, cenutrio, farolero, farruco, gamusino, garduño, gilorio, gito, gusmio, muso, maula, no es nos quieran bien precisamente. Todos en Fresno sabemos lo que es un acusica, un sansirolé o un saltipajo; o ahora que ya nos llegan los fríos, quien no se libra de un romaízo, mientras su nariz no hace más que sornear. Así podría continuar con un sin fin de términos que estoy segura que, el que más o el que menos, conoce e identifica con algún momento especial o significativo en su vida, tales como: pestorejo, remuldiar, pusla, pispajo, mudadal, margacena, jurraspia, hozar, furrular, chisquero, escuilla, empapuzar, embiscar, columbreta, caganetas, achiperres, telares, rezungar… Uno puede ser muy culto conociendo y usando correctamente la lengua, pero no lo es completamente cuando no reconoce o reniega de sus orígenes lingüísticos. Animo a todos y todas a que uséis los términos aprendidos en vuestra infancia y a que preguntéis si no entendéis algo, porque esa es la manera en que nuestros antepasados y abuelos siempre estarán vivos en la memoria."

El Reino de León sufrió tres oleadas de ataques vikingos - Artículo de "La Crónica de León"

José Vicente Álvarez de la Cruz / León. Hubo un tiempo en que ver aparecer sus velas en el horizonte inspiraba terror. Eran los vikingos. Un pueblo del extremo norte de Europa que, a causa de la escasez de tierras cultivables y el exceso de población, se subió a sus ligeras embarcaciones y se lanzó al mar en busca de riquezas. Los europeos ya habían sufrido otras invasiones antes. Pero la ferocidad de sus ataques, la rapidez con que se movían y su audacia al escoger sus presas, convirtieron a los vikingos en sinónimo de saqueo y destrucción. Desde que en el 793 asaltaron el monasterio de Lindisfarne, en el norte de Inglaterra, todo el continente supo que la violencia de los ‘hombres del norte’ no conocía la piedad. Cualquier ciudad o pueblo ribereño del Atlántico podía seratacado por sorpresa por estos ‘gigantes’ - su estatura de 1'90 era poco habitual en aquella época- sin que fueran respetados ni siquiera los lugares sagrados. Así, entre el 799 y el 845, los vikingos asolan Inglaterra, Irlanda, los Países Bajos y Francia. Los drakkars -embarcaciones muy livianasque llevaban entre 25 y 60 hombres-remontan los cauces de los ríosy se presentan ante ciudades como París, Burdeos, Lisboa y Sevilla sembrando el caos y el horror. El Reino de León sufrió también estos devastadores ataques. Hubo tres oleadas vikingas. La primera fue en el 850 durante el reinado de Ramiro I, cuando una flota asaltó La Coruña. La ciudad quedó tan destruida que tendrá que ser Alfonso IX, 300 años más tarde, el que reconstruya la población. Los vikingos cometieron en esa ocasión un error fatal, porque abandonaron sus barcos en la costa y penetraron en el interior. Ramiro I reunió un ejército y les esperó junto a sus naves, donde les infringió una durísima derrota. Las fuentes medievales dijeron: ‘‘Fue vara de justicia. A los ladrones les sacó los ojos y puso fín por el fuego a los brujos’’ (A los escandinavos se les consideraba brujos por ser paganos). La segunda oleada tuvo lugar durante el 858. Santiago de Compostela fue atacada. Alfonso III tuvo que pagar un enorme rescate para que se retiraran. La tercera y última oleada ocurrió durante el reinado de Ramiro III en el 966. Nuevamente Santiago de Compostela fue atacada -sin duda, los donativos y ofrendas que recibía de los peregrinos eran un botín muy apetitoso para los invasores- dirigiéndose después al corazón del reino pasando por la ciudad de Lugo. Nuevamente, los piratas fueron derrotados por el ejército del monarca leonés, en esta ocasión al mando del conde Gonzalo Sánchez, quien ejecutó al rey de Noruega Gundemar. A partir del año 1000 los ataques cesaron, quizá por la conversión de los escandinavos al cristianismo. O porque simplemente, el esfuerzo militar que necesitaban sus expediciones se había tornado muy caro ante las precauciones que tomaban los reinos europeos. Comerciar se había vuelto más rentable que saquear. Asta de reno en el Museo. Pero la relación de los vikingos con León no terminó así. Tropas mercenarias de normandos luchaban con los reyes leoneses en sus campañas contra los musulmanes y contra otros nobles cristianos. También a través del comercio y las embajadas hubo intercambios entre los Reyes de León y los reyes vikingos de Inglaterra. Una prueba de ese comercio puede ser la misteriosa pieza de arte escandinavo que se encuentra en el Museo de San Isidoro. Es un extraño objeto cilíndrico de asta de reno que se cree que procede de Suecia o Noruega. Está ricamente tallado con figuras animales y geométricas. A día de hoy se desconoce su utilidad. Hay quien dice que pudo servir como recipiente para contener productos de lujo o quizá reliquias. Otros expertos dicen que tal vez fuera el cubilete de algún tipo de juego de azar. En cualquier caso, su valor es incalculable y los leoneses tenemos la oportunidad de disfrutarlo en nuestra ciudad. ¿Lordemanos vikingo? La conexión vikinga con León podría irtodavía más lejos si se confirmaran las teorías del investigador leonés José Luis Gavilanes Laso y del alemán Joseph M. Piel. Dichos autores dicen quepodría existir un pueblo fundado por los normandos en León. El pueblo en cuestión sería Lordemanos, situado en el sur de la provincia, cercano a Bariones, en el municipio de Cimanes de la Vega. Este pueblo de la Tierra de Campos leonesa sería el único asentamiento de este tipo en España (en Portugal se conoce al menos uno). ¿En que se basan para sostener esta afirmación? En dos hechos coincidentes: el primero es que a los vikingos se les llamaba en Europa ‘normanni’, ‘lormani’ o ‘lordomanni’. El parecido con el nombre de Lordemanos es evidente. Pero es que además, está documentada la participación de mercenarios escandinavos en la batalla de Villadangos, durante la guerra civil entre Urraca y Alfonso I ‘El Batallador’. Era costumbre de la época recompensar a los aliados militares con territorios y feudos. ¿Podría ser Lordemanos la recompensa a los servicios prestados en la guerra?¿Se habrían asentado como pobladores en las tierras leonesas? Si no fuera así, se podría plantear otra hipótesis ¿Podría ser el lugar de destierro de prisioneros vikingos capturados al intentar saquear nuestras tierras? ¿Hay actualmente leoneses de origen vikingo? El enigma sigue ahí esperando a que alguien lo consiga desvelar. Enlace al artículo: http://www.lacronicadeleon.es/2010/10/18/vivir/el-reino-de-leon-sufrio-tres-oleadas-de-ataques-vikingos-101078.htm

jueves, 25 de julio de 2013

Solidaridad con el pueblo gallego.


Desde el País Leonés, solidadridad y sentido pésame en esta hora de infortunio. Contais con todos los leoneses/as.